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El diario

             

        Era uno de esos días donde el sol aún iluminaba mi rostro, donde los atardeceres no era más que un orgullo de naturaleza.

        Me encontraba en el mismo lugar de siempre, confiándoles mis sentimientos a un estúpido diario, un diario de hojas color recuerdo, escrito con tinta color sentimiento, mezcladas con las palabras del pasado... del cuál no tengo buenos recuerdos. Y te preguntarás por qué el pasado me atormenta, simplemente es porque mis sueños no fueron alcanzados. Lo único que me mantiene en pie es el deseo de amar lo que llevo conmigo, el deseo de amar a mi hijo que está por llegar...

        No todo lo creí poder querer. Quise. Esto que me pasa no fue por no quererme, fue por no pensar. Estos nueve meses que pasé escribiendo sobre lo único que me da fuerzas para seguir adelante, mi hijo, al cual llevo dentro de mí vientre y jamás, juro que jamás, voy a arrepentirme de lo que hice y así compartiré hasta él ultimo día de mi vida con el hijo de mis entrañas. Bueno ya basta de explicar lo que me pasa por dentro, voy a contar lo que me pasa por fuera y estos últimos dos días que faltan para la llegada de luz de mis ojos.

      Ya está por nacer, pero la gente igual habla detrás de mi, como si lo que llevara dentro fuera algo horroroso y no una vida hermosa que vive y late en mi vientre. No importaba, estaba sola con mi niño, y solo él me daba las fuerzas para seguir.

      Mis amigas me ayudaban con los últimos preparativos, pero qué te puedo decir querido diario, es hermoso saber que pronto veré a este amor, que me llenará la vida.

      Ahhh...... estos días casi no he podido dormir, el bebé se mueve más que nunca y solo consigo descansar poniendo algunos almohadones entre mis piernas y caderas. Miro y re miro el cuarto de mi hijo, cuánto esmero, cuánta dulzura en este lugar!!!

      Mañana el doctor me dirá si debe realizar una cesárea o será parto normal. No me asusta, sé que mientras mi hijo esté a salvo todo estará bien. ¿Sabés? Lo único que a veces me pone triste es saber que su papá no estará con él....  qué lástima, no sabe lo que se pierde.

       Mientras tanto espero. El calor es agobiante pero la gente del lugar camina abrigada, entonces sé que ese calor que siento es por mi niño. Su energía me colma y me ayuda a enfrentar prejuicios y agresiones.

      Hoy le escribí una carta al bebé, le puse que a pesar de que no fue esperada su llegada, mi vida cambió gracias a él, y me di cuenta que a veces la gente no sabe realmente lo que tiene, no aprecia a los que los rodean.

      En fin, querido diario, creo que estos días serán inolvidables y por tanto te tendré presente para luego volcar mis pensamientos en vos. Gracias por acompañarme y ser incondicional, ya es tarde y debo dormir, mañana me espera un día largo, y quién sabe, tal vez llegue mi niño......

      Querido diario, es hora de partir  hacia el hospital, tomé un momento de mi tiempo, para poder contarte cada segundo de lo que me pasa, todo lo que sucede antes de llegar . Tengo contracciones seguidas que no paran, rompí bolsa y eso me asusta. Mi vientre ya no aguanta. La ambulancia estaría en camino. Estoy un poco nerviosa pero a la vez contenta...  creo oír la bocina de la ambulancia .

        Alguien entra. Te tengo que dejar pero te llevo en mi bolso.

        Los minutos son eternos, creo no poder resistir. El viaje es lento, cansador , eterno .

       Un sudor frío humedece mi cuerpo, el corazón se acelera y palpita mi pecho. Hago un gran esfuerzo por tranquilizarme y no lo logro, veo todo color negro, como objetos indefinidos que pasan a gran velocidad . Me siento mal, tan mal que al conseguir abrir los ojos , caigo en un cuenta que fue un sueño . Por un lado fue hermoso lo que viví en ese sueño , pero estoy segura que no es mi tiempo  de tener responsabilidad tan grande como la de tener un hijo.

       Mi única responsabilidad es estudiar y seguir adelante.

 

fin


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